La tribu de los “pintarrayas”

Cualquiera puede tomar un gráfico y ponerse a pintar rayas sobre él. ¿Pero de qué sirve que un niño subraye con lápices de colores el borde de un dibujo?

Éste es, básicamente, el argumento que tanto el mundo académico como el del Análisis Fundamental, sacan a relucir contra los informes basados en el Análisis Técnico.

Dicho con más propiedad, lo que quieren decir es que dada la representación de cualquier serie histórica de precios, será siempre posible dibujar líneas que, a posteriori, puedan tener significado para quien mira el gráfico. Independientemente de si dichas líneas se hacen sobre la evolución histórica del IBEX, o sobre la representación gráfica de una serie de 1000 lanzamientos de una moneda al azar.

La crítica más fuerte proviene de si esas “rayas” –y otras figuras más complejas que veremos-, dibujadas sobre la cotización de un activo real o sobre un proceso al azar, tienen o no un poder predictivo suficiente como para ser tomadas en consideración.

Existen multitud de estudios, con resultados contradictorios, que intentan responder a la cuestión de una forma científica. Sin embargo, no abordaremos aquí la polémica basándonos en trabajos de otros. Pasemos primero a la práctica, y luego que cada uno saque sus propias conclusiones.

Tomemos por ejemplo la evolución del IBEX durante desde principios de este año 2010, y hasta el día en el que escribo estas líneas, 10 de noviembre de 2010.

20101113analisistecnico

He “pintado dos rayas” sobre él. Una roja horizontal cercana al nivel de los 11.000 puntos, y otra azul ascendente siguiendo los mínimos sucesivos que se han ido formando desde el pasado junio.

¿Tienen algún sentido esas líneas o como dicen los críticos con el Análisis Técnico no tienen más valor que el típico pasatiempo de unir los puntos en un tebeo para niños?

Depende de lo que intentamos expresar con esas aparentemente simples dos “rayas”. Centrémonos en la línea roja. ¿Qué ha ocurrido en estos últimos 5 meses? Cada vez que la cotización se ha acercado al nivel de 11.000 puntos, algo parece haber “repelido” su avance y forzado de nuevo a caer durante un tiempo.

La línea roja, evidentemente, no existe en el mundo real como tal. Es la representación de algo más sutil, casi oculto: los pensamientos y el comportamiento de los miles de participantes que el mercado tiene. Esos miles de inversores, especuladores (y algún que otro ludópata), pensaron y sintieron (independientemente de sus motivos) que acercarse al nivel 11.000 era excesivo para el IBEX, por lo que vendieron más que compraron.

Este proceso se ha repetido tres veces en los últimos 3 meses. En tres ocasiones la “democracia del mercado” ha votado de facto que el nivel de 11.000 no se va a superar, de ahí la reacción a la baja que se ha observado cada vez que se ha acercado.

Análogamente, la línea azul representa, en toda su simplicidad, la complejidad de los participantes del mercado al reaccionar a las caídas del mercado. En los últimos 5 meses, las caídas que ha sufrido el IBEX han sido cada vez de menor tamaño. Esto es, los inversores y especuladores han estimado, por “votación popular” al ejecutar sus trades, que el IBEX no merecía caer tanto como en la anterior caída observada. Esto “dibuja” una serie de mínimos crecientes que transmiten un “fondo alcista” (cada vez hay más gente que piensa que el IBEX no merece caer tanto como antes) para nuestro índice local.

¿Por qué entonces está cayendo el IBEX desde principios de este mes de noviembre? No busquemos aquí las posibles razones fundamentales (empeoramiento de la situación de la deuda periférica, por ejemplo), sino sigamos el hilo de la psicología subyacente a los movimientos de mercado de los últimos 5 meses que acabamos de describir. Sea por la razón que sea, lo cierto es que los participantes del mercado han decidido, en este principio de Noviembre, que el nivel de 11.000 puntos sigue siendo demasiado elevado, y que la fuerza alcista del IBEX se ha perdido al perforar la línea azul.

Resumiendo lo dicho en el argot propio del Análisis Técnico, se puede decir que la resistencia de los 11.000 puntos, así como la rotura de la línea de tendencia ascendente que provenía desde los mínimos de junio pasado, ha terminado por darle un carácter bajista al IBEX en el corto y medio plazo.

Si este Análisis Técnico, básico de primera aproximación, nos dice que debemos esperar más caídas en los próximos días, ¿hasta dónde sería razonable esperar la continuación de las bajadas?

Debemos mirar el origen del movimiento alcista que acabamos de construir en los últimos meses. Esto es, el nivel de los 8.500 puntos. Es muy difícil perder esa zona en un primer ataque, pues en junio la mayoría de los participantes del mercado decidieron, al formar aquel suelo local, que la zona de 8.500 puntos, por las razones que sean, es un nivel aceptable para comprar IBEX.

Esto es lo bonito del Análisis Técnico (y la principal razón por la que se le odia o se le ama): no nos importan las razones, sólo las reacciones.

Veremos cómo se desenvuelve el IBEX en las próximas semanas y meses, mientras desde aquí seguiremos explorando más temas del Análisis Técnico acudiendo a ejemplos reales y actuales.

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